
Fénix. Revista de la Biblioteca Nacional del Perú, N°53, 2025 https://doi.org/10.51433/fenix-bnp.2025.n53
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Entre la biblioterapia y los saberes psi: libros, lectura y profesionalización en el Hospital Víctor Larco Herrera (Lima,
1918-1971)
e-ISSN: 2709-5649 - N°. 53(2025): pp. 154-185
Como símbolo [de nuestra
cercanía], [Encinas] me entregó
la llave de la biblioteca del
Laboratorio, distinción que
sólo después, años más tarde,
valoraría en su exacta dimensión:
el laboratorio y la biblioteca,
eran “el paraíso perdido” de los
clásicos. […] Seguí frecuentando
la biblioteca y la amistad de
Encinas, hasta los últimos años
(p. 107).
En una de mis primeras visitas
a la excelente biblioteca del
Laboratorio […], indagué sobre las
obras de Freud y la órbita analítica
en general: Encinas me señaló
en lo alto –casi inaccesible– de
la estantería, la misma colección
que yo tenía de la traducción, por
Historia nueva, de las obras del
genial maestro vienés (Alarcón,
1990, p. 437).
La importancia del servicio se vio
reflejada en el aumento del asiento
presupuestal en materia de biblioteca
entre 1934 (S/. 418.53) y 1944 (S/.
2212.27), realidad sin precedentes
para el hospital, incluso para nuestros
días (HVLH, 1935, p. 269; 1951, p. 74).
El servicio y su biblioteca también
fue un espacio para el encuentro de
actores, el debate académico y la
concreción de agendas científicas.
En la década de 1950 y 1960, Encinas
congregó en su servicio a un grupo
de jóvenes intelectuales dedicados
al estudio de la patología tropical,
denominados por el entonces director
del hospital, Juan Francisco Valega,
como “Los Anacoretas” (Mariátegui,
1986, p. 215; Fernández, 1997, p. 109).
Estos jóvenes fueron Hugo Lumbreras,
Zuño Burstein, Abelardo Tejada,
César Náquira, Jorge Montesinos,
Carmen Villanueva, Juana Arrarte,
Roberto Llanos, Yolanda Lisarazo,
Rony Korngold, Francisco Morales,
Juana Infantes, Oscar Romero y Olga
Palacios, quienes contaron, además,
con el apoyo del destacado médico
tarmeño Hugo Pesce Pescetto, en
ese entonces jefe de la cátedra de
Enfermedades Infecciosas y Tropicales
de la Facultad de Medicina de San
Marcos, con sede en el Hospital 2 de
Mayo (Palacios, 1997, p. 113; Burstein,
2014, pp. 796-797).
Uno de los más importantes logros
de Los Anacoretas fue la fundación
del Instituto de Medicina Tropical
“Daniel Alcides Carrión” en la Ciudad
Universitaria de San Marcos, el cual,
luego de diversas gestiones con los
gobiernos peruano y alemán, fue
inaugurado el 15 de julio de 1963
e inició sus actividades científicas
en agosto de 1966. Fue el primer
centro de investigación de este tipo
en la costa pacífica de América Latina
(Palacios, 1997, p. 114; Burstein, 2014,
p. 797).
En suma, la expansión del libro
y la lectura hacia la enfermería
especializada y la investigación
histoneuropatológica evidencia que,
a partir de la década de 1930, estos
soportes dejaron de cumplir una